Continuamos nuestro
recorrido hasta
llegar a Atzeneta
d’Albaida, donde
desde hace muchos
años se trabaja el
esparto.
El
trabajo del esparto,
aunque parezca
privativo de los
secanos
meridionales, estuvo
bastante
generalizado en la
mayoría de los
pueblos Valencianos,
como una ocupación
de los agricultores,
en especial cuando
el mal tiempo
interrumpía los
trabajos agrícolas.
Con
el esparto se hacían
capazos, serones,
esteras, espuertas y
cofines para las
prensas de aceite,
unos se utilizaban
en la agricultura y
otros se destinaban
al transporte y al
comercio. El proceso
comenzaba con la
llegada del esparto
proveniente de
Murcia
(principalmente,
Hellín y Elche de la
Sierra). Para poder
trabajar el esparto
se tiene que poner a
remojo, con esto
conseguimos más
flexibilidad y
fortaleza. Una vez
mojado se saca y
para evitar que se
seque, se deja
tapado durante doce
horas con el fin de
ablandarlo y también
eliminar el
“Garranxó” (especie
de “ganxet” que se
forma en la cabeza
de los espartos).
El proceso
siguiente es el de
estirar el esparto.
Primero se aplanan
las “menades” o
manojos, formando lo
que se conoce como
“feix” (conjunto
formado por siete u
ocho manojos). Se
golpean para poder
extraer con
facilidad los
espartos viejos o
podridos. El
conjunto formado por
16 “menades” forman
dos “feixos” que se
plantan hacia abajo
y forman un “plantat”.
A continuación se
procede al
estiramiento del
esparto. Del esparto
más largo estirado
se hacen dos manojos
llamados “floraes”.
Del esparto más
corto se hacen
manojos para hacer
“lligasses”
(ataduras). El
esparto restante se
utiliza para hacer
“llata” (trenza de
forma aplanada que
sirve para hacer
estoras, capazos,
espuertas...) y
“cabets” (trena de
esparto picado que
se utiliza
fundamentalmente
para reforzar los
bordes de los
capazos,
estoras...).
En
la actualidad la
única tarea
mecanizada, es la
picada del esparto.
Se utiliza una
máquina basada en un
sistema de cilindros
de hierro y correas
sobre las que se
hace pasar el
esparto. Con este
sistema la
producción ha
mejorado
notablemente (antes
el esparto estaba
durante unos 40 días
a remojo y después
era picado con un
mazo de madera)
El proceso final
consiste en el
cosido de las
esteras para los
carros, angarillas,
capazos, cuévanos,
cofines, serones,
aventadores... para
realizar este
trabajo el elemento
básico es la “llata”.
Se utilizan agujas
de unos 25 cm. de
largo y se cose con
“guita” (trenza de 1
cm. de anchura con
esparto crudo), por
último los refuerzos
se hacen con “cabets”.
A causa de la
modernización
experimentada en el
campo, muchos de
estos objetos han
dejado de utilizarse
por completo y la
producción se centra
más bien en la
elaboración de
productos de
artesanía para
ferias artesanales y
tradicionales.
En Atzeneta,
podréis adquirir
estos productos en
los talleres de
Joaquín Tormo (96
235 60 76), en los
de Juan Tormo (96
235 61 04).