Hacemos
marcha
atrás
para
retomar
la
CV-615 y
continuamos
el
recorrido
de la
ruta de
los
pueblos
del
Benicadell,
en el
ecuador
de la
misma
nos
encontramos
con
Beniatjar.
Como
en la
mayoría
de los
pueblos
por los
que
discurre
nuestro
itinerario,
el
origen
del
pueblo
de
Beniatjar
es el de
ser una
antigua
alquería
musulmana,
su
fisonomía
y el
inmejorable
marco
que
representa
el
Benicadell
hacen
que la
estancia
del
viajero
sea una
experiencia
muy
agradable.
Es
Beniatjar
un buen
ejemplo
para ver
una
vinculación
muy
estrecha
entre la
trama
urbanística,
la
arquitectura
civil y
el mundo
rural.
Por
lo que
respecta
a los
principales
atractivos
que
presenta
la
población,
sin
lugar a
dudas la
Parroquia
de
Nuestra
Señora
de la
Encarnación
del S.
XVII es
la joya
más
valiosa.
En el
interior
existen
dos
tablas
de
enorme
riqueza
atribuidas
al
pintor
Juan de
Juanes.
A pesar
de las
restauraciones
sufridas
todavía
son
apreciables
las
características
barrocas
originales.
Una
vista a
los
retablos
cerámicos
y
recorrer
el
camino
del
Calvario
con el
Benicadell
como
telón de
fondo
serán
les
actividades
con que
se
finaliza
la
visita a
Beniatjar.
“El
torró de
gat”,
los
esparragos,
“els
rosegons”
y “les
fogasses”
forman
parte de
la
gastronomía
de esta
población.
Los
parajes
de “les
fontetes”
y del
“pont
dels
moros”
son
zonas de
recreo
ideales
para
descansar
y
reponer
las
fuerzas.